En su juventud, Gaia gestó seis Espíritus Protectores para defenderla y mantener el equilibrio en la Naturaleza.
Con la llegada del ser humano todo cambió: pronto la nueva raza olvidó su relación con la Tierra y decidió dominarla, sin importar el precio que debía pagar. La industria, la forma de relacionarse en sociedad, el progreso desmesurado… fueron envenenando la Naturaleza, enfermando el ecosistema, contaminando sin límite.
El destino final sería la extinción de toda forma viviente, incluida la de la propia humanidad.
Los espíritus lucharon al límite de sus fuerzas, protegiendo ríos, océanos, campos y bosques hasta agotar sus energías frente a las continuas agresiones de la actividad humana: tres espíritus exhaustos, sucumbieron, fundiéndose con la tierra que habían jurado proteger. Los otros tres, Aérea, Acuaria y Naturalia, simplemente, desaparecieron.
Durante años la emisión de gases y productos contaminantes, la construcción sin medida, la desertización… aumentaron la temperatura del planeta, volviendo loco al Clima de Gaia. El daño provocado por los hombres penetró en el suelo donde yacían los tres espíritus derrotados. Las esencias mágicas, que todavía no habían abandonado sus debilitados restos, se fundieron con todos los desechos que la tierra no era capaz de absorber.
Los antiguos Protectores fueron transformados y corrompidos, adoptando poderes terribles y un afán infinito de destrucción: nacieron así, fruto de la inconsciencia humana, los Tres Titanes del Clima.
Tánatos, Nefesh y Furias, están dispuestos a culminar la destrucción que nosotros, la humanidad, iniciamos mucho tiempo atrás…
¿Quién podrá detener la cuenta atrás de la destrucción definitiva de nuestro planeta?
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